La palabra psicologia está en boca de todos. En redes sociales vemos cientos de videos sobre “trucos psicológicos”, perfiles de personalidad y consejos para la vida diaria. Sin embargo, esta popularización también ha traído consigo muchísimos mitos sobre lo que realmente hacen los profesionales de esta área.
Muchas personas siguen pensando que ir al psicólogo es solo sentarse en un diván a hablar del pasado mientras un señor de gafas toma notas, o peor aún, creen que es un servicio exclusivo “para locos”. En este artículo, vamos a explicar de forma sencilla que estudia la psicologia, para qué sirve realmente en tu vida cotidiana y en qué momento es una buena idea buscar el apoyo de un profesional.
¿Qué es y qué estudia la psicología?
En términos muy simples, la psicología es la ciencia que estudia el comportamiento humano y los procesos mentales.
A diferencia de un amigo que te escucha desahogarte, la psicología intenta responder sistemáticamente preguntas complejas: ¿Por qué actuamos como actuamos? ¿Cómo aprendemos? ¿Por qué sentimos miedo ante ciertas situaciones? ¿Cómo afecta nuestro entorno a nuestro cerebro y viceversa? Estudia desde las funciones más básicas (como la memoria y la percepción) hasta las más complejas (como el desarrollo de la personalidad, la inteligencia emocional y los trastornos mentales).
Breve historia: de la filosofía a la ciencia
Durante miles de años, las preguntas sobre la mente humana pertenecían a la filosofía (Aristóteles y Platón ya debatían sobre el alma). Pero fue a finales del siglo XIX, en 1879, cuando Wilhelm Wundt fundó el primer laboratorio de psicología experimental en Alemania. A partir de ese momento, la psicología se separó de la filosofía y empezó a usar el método científico para medir tiempos de reacción, asociación de palabras y comportamientos observables.
Las ramas principales de la psicología
Para entender para qué sirve la psicología, es necesario saber que es un campo amplísimo. Al igual que la medicina tiene cardiólogos y dermatólogos, la psicología tiene diferentes especialidades:
Psicología Clínica: la más conocida
Es la rama encargada de la evaluación, diagnóstico y tratamiento de los problemas de salud mental (depresión, ansiedad, fobias, trastornos de personalidad). El psicólogo clínico es el que te atiende en consulta privada o en hospitales.
Psicología Organizacional: en el trabajo
Se enfoca en el comportamiento humano dentro de las empresas. Estudian cómo mejorar el clima laboral, la motivación, la selección de personal y la prevención de riesgos psicosociales (como el Síndrome de Burnout o el acoso laboral).
Psicología Educativa: en las escuelas
Trabaja en los procesos de aprendizaje. Ayudan a identificar problemas de desarrollo en los niños (como TDAH o dislexia), orientan a los docentes sobre mejores técnicas de enseñanza y brindan orientación vocacional.
(También existen la psicología forense, la deportiva, la social y la neuropsicología, entre otras).
Mitos más grandes sobre ir al psicólogo
Si alguna vez has dudado en agendar una sesión, probablemente sea por alguno de estos mitos:
“El psicólogo solo da consejos”
Un psicólogo clínico ético no te dice qué hacer con tu vida, si debes divorciarte o renunciar a tu trabajo. Su labor es usar técnicas validadas científicamente para ayudarte a ver tus propios patrones de comportamiento, de modo que tú mismo puedas tomar las mejores decisiones.
”La terapia es solo para locos”
Este es el mito más dañino. No necesitas tener un trastorno mental grave para ir a terapia. Puedes ir para aprender a comunicarte mejor con tu pareja, para superar el duelo por la pérdida de una mascota, para manejar el estrés de tu trabajo o simplemente para tener un espacio de autoconocimiento.
¿Cuándo deberías considerar ir a terapia?
Saber cuándo buscar ayuda no siempre es evidente. Deberías considerar agendar una sesión si:
- Un problema emocional (tristeza, miedo, enojo) está afectando tu capacidad para trabajar, dormir o comer con normalidad.
- Sientes que no tienes control sobre tus emociones y reaccionas de manera desproporcionada.
- Has recurrido a estrategias poco sanas (alcohol, exceso de comida, aislamiento) para intentar callar lo que sientes.
- Tienes problemas recurrentes en tus relaciones (siempre terminas con el mismo tipo de pareja o no logras mantener amistades).
- Simplemente quieres entenderte mejor y romper patrones tóxicos que aprendiste en tu infancia.
Si lo que leíste resuena contigo y sientes que es momento de darle prioridad a tu salud mental, en Appnimo puedes hablar con una psicóloga hoy. El primer paso siempre es el más difícil, pero es el inicio hacia una vida mucho más tranquila.